La noche morada

El aquel distante y fatídico 16 de agosto de 2012 comenzó una larga noche de oprobios, las estrellas rutilantes del cielo fueron ahogadas por una impostora de color amarillo que se asumía la única reina en el firmamento del poder. Acribillando decencia y pudores para cosechar poder y enterrando virtudes.

Reinó la oscuridad.

Lo inaceptable se volvió cotidiano, la ley poesía, lo público privado, la justicia una puta en alquiler, la dignidad debilidad, la honra chiste, la avaricia moda, la gran empresa mafia, los políticos trúhanes.

La nación entró en un túnel cuasi cloacal, inmundo, oscuro, pestilente en el que una parte del alma nacional sació su sed de oro y la otra bailó el vals de las obscenidades rentables.

El pudor nacional se deslizaba por pendientes de mercados persas, el capital público encerrado en caletas y cajas de seguridad de los privilegiados, como una noche eterna donde la conciencia colectiva sufría insomnios, vejada por una conducta presidencial que acuchillaba en la nuca la decencia nacional.

Así….

La noche se volvía mas oscura en la medida que avanzaban las horas y las estrellas de la decencia, avergonzadas se iban de vacaciones, los vampiros de lo público reinaban, la ley y el decoro caían acribillados por la impunidad, descendíamos al foso lúgubre de la apatía social, el ruido y el neón…

El solio presidencial envilecido por un profanador de entrañas en anaquel con cargo al presupuesto nacional. Una PGR dirigida por un dueño de prontuario abundante, el congreso convertido en coro inmundo del poder, la justicia se negaba a plenitud, desterraba a Temis y abrazaba a Pluto, las finanzas públicas descuartizadas en carnicería de pudores y cifras.

Las instituciones de la Republica se derretían bajo el fuego abrazador de las influencias bastardas y la orfandad profana de los guardianes del tesoro nacional.

Hoy, relámpagos de justicias iluminan el firmamento nacional cada día con mas fuerza, esperamos que sean tan frecuentes que se conviertan en sol de luz permanente y así reine la paz y la siembra pueda crecer y los campos reverdecer para cosechar ciudadanías perdidas..

Tenue aún, se dibuja en el firmamento nacional la luz de la decencia…

¡No hay vuelta atrás!

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