La rabia | Anotaciones de la redacción de Aluzando
Publicado en EL PAÍS digital el lunes 19 de octubre de 2026.
Comentario
Este trabajo, del cual reproducimos algunos párrafos, responde preguntas que los dominicanos se formulan muchas veces al día en presencia y como víctimas del desempeño de las élites partidarias y empresariales que nos depredan.
EL PAÍS · Marta Peirano
“Para que una comunidad baje en masa al cuerpo a cuerpo contra policías armados, excavadoras de una explotación minera o grúas de la construcción, hace falta algo más que estar enfadado, desesperado o insatisfecho”, dice Thea Riofrancos, doctora en ciencias políticas.
“Deben estar convencidos de que se van a producir daños ambientales y sociales a consecuencia del proyecto, sentirse ninguneados por parte de sus líderes, apartados de las decisiones que les afectan directamente, por parte de sus representantes políticos o su patrón”.
“Pero creo que ilumina especialmente el formidable equipo que han formado las dos caras presuntamente opuestas del bipartidismo en Europa”.
Comentario
Y añadimos: el juego infinito de demócratas y republicanos, liberales y conservadores, izquierda y derecha.
EL PAÍS · Marta Peirano
“Cada vez que han tenido su turno, unos lo han usado para privatizar lo público, eliminar derechos y desmantelar el estado del bienestar, y los otros quieren convencer a la ciudadanía de que carece de la categoría intelectual necesaria para entender que en ocho años no se puede hacer casi nada contra la crisis de la vivienda, el coste de la vida, el deterioro de la sanidad y la educación, la crisis climática, la desigualdad de género y la precariedad laboral.
Desde esta perspectiva, es tan fácil entender la desafección en las urnas como la intensidad de la protesta en Albania, Argentina, Serbia, Francia, Indonesia, India y Nepal”.
El descontento es un combustible que se amontona lentamente.
Comentario
¡Ayy! Si lo sabrán los dominicanos, que en vano se preguntan que dónde están los hombres en este país y por qué la gente tolera mansamente los abusos cotidianos.
EL PAÍS · Marta Peirano
- La falta de profesores en aulas saturadas de edificios deteriorados por los recortes en educación.
- La expansión de granjas/fábricas/minas/centros de datos que agotan las reservas de agua, contaminan el aire, suben el precio de la energía y enferman a la población.
- La pérdida de autonomía y esperanza de una generación estancada en ciudades colonizadas por fondos de inversión.
- La indefensión de un 51 % de la población que convive con la violencia sexual porque denunciar sale más caro que agredir.
El descontento se acumula lentamente. El ninguneo es la chispa que le prende fuego de un día para otro.
Quizá llevas toda la vida votando contra el fascismo, pero estás hastiado de una clase política que reclama tu activismo y no se hace responsable de tu profunda desilusión.