La rebelión de las cervezas y las recargas
Hoy, los lugares de diversión son oxígeno para el alma, diván aniquilador de amarguras, farmacia de remedios existenciales, helio social que nos infla el ego de sentirnos ciudadanos de primera..
Consumo, luego existo.
Por todo lo anterior…
Unas cervezas, son un viaje en primera clase al cielo del consumo, validan ante todos mi prosperidad material, mi hidalguía y status social,
por eso las botellas vacías ya consumidas- transformadas en desechos que solo reinan en los desagües -permanecen indómitas , impertérritas, orgullosas encima de la mesa del ilustre guerrero que las ha vencido…
Delante de todos , enfrente de todos..
Cuantas glorias acumuladas en esas botellas vacías.
Vivimos en el trópico, calcinante, abrasador ,donde la tierra abre surcos para refrescar sus entrañas y las pasiones habitan en el lugar más alto del termómetro. .
Ambas, el calor y las pasiones encuentran su paraíso de redención en una cerveza bien fría a la cual se le confiere el status mágico, lúdico de llamarla vestida de novia.
Bálsamo embotellado con el color de la esperanza, analgésico liquido a 3 grados , que ahoga las agonías húmedas de nuestros poros y relaja emociones y pasiones acariciando nuestro paladar desértico, devolviéndole fe en un futuro mejor..
Como me dijo alguien: El mejor psiquiatra es una buena fría.
Los meses venideros nos convocan a una cita ineludible con la realidad. Los esteroides financieros del endeudamiento y el consumo a raudales cesarán.
Vendrá la época de las privaciones y sacrificios, siendo, para muchos, el recorte de la cantidad de cervezas derrotadas sobre la mesa por el atilas tropical vengador de cebadas y lúpulo embotellado, el más humillante de todos.
La terrible tragedia que impide botar el golpe.. abrazarse a la felicidad fría y cristalina, sonreír a la vida, aunque dure menos que el estornudo.
Muchos aceptaran recortes y austeridad en casi todo, pero no en sus batallas dominicales contra la magia embotellada y menos si se acompaña de carencias de gigabytes.. la imposibilidad del maridaje mágico de cerveza y tarjeta de recargas nos harán sentir despojados de toda dignidad, ilegales en la tierra del consumo… expulsados del paraíso con facturas.
Cuando la realidad nos impida este disfrute edénico, comenzaremos a entender y a padecer pobrezas y carencias que asumíamos superadas .
La juntadera padecerá de anemia y el ego consumidor de infarto fulminante.
Sin la cerveza y sin poder poblar el planeta de las redes sociales, para muchos la vida perdería sentido existencial, con la lógica conclusión de que así no es vida.
La fría porque te valida en el mundo físico, diciéndole adiós a los problemas y bienvenida a la efímera felicidad.
La recarga porque:
Libera de la realidad física que oprime y humilla (m2 de pobreza) sin empleos, ni oportunidades).
Da visa para soñar, entrando al único mundo donde soy igual a los demás .por la magia de la conectividad. Viajo desde guachupita al mundo de las kardashians, las vitrinas de Milán o las playas de Bali..
Donde yo… no soy yo… donde mis sueños encuentran terreno fértil para existir, es un espacio /tiempo de realización existencial, navegando por mares de sueños con visa a la aldea global virtual.. .una terapia social eficaz que dura.
Hasta que la recarga exista.
Cuando falten estos dos anestésicos/analgésicos sociales masivos….comenzara la rebelión, que la historia llamará, de las cervezas y las recargas.
Anótenlo…
