Haití y la República Dominicana: posición de Rescate Democrático

Los dominicanos están preocupados y alarmados por los acontecimientos en Haití y por las repercusiones que ya tienen y las que pueden tener al interior de la población, la sociedad y la nación.

1ro.- La anarquía, el desgobierno y el caos en Haití plantean una amenaza a la existencia misma de la Republica Dominicana, pero esta amenaza no es de tipo militar, no está relacionada con peligro de invasión, enfrentamientos militares ni nada por estilo. Haití no posee fuerzas armadas que respalden una aventura de este tipo. Tampoco debemos temer que las bandas armadas que se han hecho fuertes en el vecino país alberguen planes ni tengan posibilidad alguna de provocar ni enfrentar las fuerzas armadas de nuestro país.

2do.- El peligro real es que el caos y el desorden reinantes en Haití produzcan un éxodo masivo de civiles hambreados, desarmados e indefensos hacia la parte dominicana y que esta situación agrave los problemas internos que -aunque en menor medida- también afectan a la Republica Dominicana. Ya en nuestra propia realidad la presencia ilegal de indocumentados haitianos constituye un grave problema sanitario, social y de orden público. Un agravamiento de estos problemas resulta inaceptable en tanto que desborda no solamente nuestras capacidades institucionales, sino también las normas de convivencia social existentes.

3ro.- El agravamiento de la situación haitiana está directamente vinculado al asesinato el 7 de julio pasado del Presidente Jovenel Moise un hecho deleznable desatado por conflictos políticos internos, enfrentamiento de intereses sectoriales y las ambiciones desmedidas de los actores que, persiguiendo su propia agenda, han sumido a toda la nación en la situación que todos conocemos. Para todos los fines prácticos, los responsables intelectuales y materiales del asesinato del Presidente Moise adquieren la categoría de enemigos vitales de la República Dominicana.

4to.- La República Dominicana no puede ni debe darse el lujo de mantenerse alejada de la tramitación de propuestas y soluciones para el problema haitiano porque, a diferencia de todos los demás países, grandes o pequeños, ricos o pobres, nosotros somos el único país que comparte la isla y por lo tanto, entraña para los dominicanos un riesgo existencial. Por esto mismo, la República Dominicana, no solamente no puede ni debe alejarse del debate internacional sobre Haití, ya que la realidad es que nadie puede estar más vitalmente interesado que nosotros mismos en ese debate y las propuestas o soluciones resultantes.

5to.- Rescate Democrático entiende y proclama la necesidad de reorientar la política exterior del país para priorizar la situación haitiana y presionar por todas las vías diplomáticas y legales disponibles para que, dentro del territorio haitiano dicha comunidad establezca campamentos de refugiados y asuma respecto a estos la labores humanitarias, sanitarias y de defensa generalmente aceptadas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *