La desesperanza es sediosa

El dominicano hoy lleva una corona de espinas con código de barras. camina el calvario del divorcio de ingresos y gastos.

Las vitrinas se vuelven bóvedas, las tarjetas de crédito mutan en verdugos de plástico, el neón se apaga, los liderazgos se derriten en cauces de mentiras y poses, el crédito convierte los clientes de ayer, en los fugitivos de mañana .

El bolsillo tiene fiebre. La cartera Neumonía.

Sube el arroz y el pollo, pero ocurre lo peor..

El precio de la cerveza también sube, mientras el volumen de la vitrola social baja, un concubinato fatal para cerebros acostumbrados al ataque permanente de orgias sonoras que surfean en espumas de cebada embotellada donde siempre naufragaron las penas y las anemias del bolsillo….Y del corazón .

La semana vuelve a sufrirse 7 días.

La esperanza agita su pasaporte, la amargura desempaca, se pone pantuflas mientras acaricia el control remoto de sábila y espinas.

Vino a quedarse.

La nevera obesa se muda al museo, las carnes se van a las trincheras, el pollo se hace vecino de estrellas y satélites, quesos y vinos son declarados desaparecidos en combate en la guerra de la inflación.

El arroz se asume como nieve en las alturas y las habichuelas como sangre derramada por bolsillos en penitencia. Los viernes y su fórmula, invitan a las escarpadas montañas de Quisqueya.

Mientras…..

El salario, va en agónica rutina diaria al sastre para que le reduzca su ropa, su correa le da vueltas como mortaja de momia egipcia.

Sentimos que…

Nada es lo que fue, nada es lo que soñé, nada es lo que merezco.

La inflación me quita lo que deseo, lo que necesito…todo por lo que respiro …

La razón tiene anemia, la paciencia se va de vacaciones. La rabia va al gimnasio y consume esteroides de tweets y likes..

La sociedad llega al borde ..

Encima de todo esto, ¿vamos a una Reforma Fiscal?

Presidente, no es su culpa, le toca pagar la cuenta de una fiesta que usted no bailó…

Aun así, lo mucho, ¡¡¡hasta Dios lo ve!!!

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