Luis Abinader: ¿jinete o carreta?
El país siempre lo supo.. siempre lo tuvo claro.. El PRM era una genuina versión del PRD sin Peña.
Llevaron a Antonio Guzmán, un presidente decente, al suicidio intentando con su sangre lavar las ofensas de otros y recuperar las honras perdidas; El segundo, Jorge Blanco terminó condenado, intentando escapar disfrazado de mujer. El tercero, Hipólito Mejía, decrépito, anclado en el pasado, violador de la ley y evidencia de la ausencia del mas básico sentido del honor personal.
El país siempre creyó que Luis Abinader no era PRD, perdón quise decir PRM. Un partido con mucha gente buena pero donde siempre triunfan los malos.
Por su origen social, su educación, su juventud, su familia, la época y el momento que le tocó gobernar todo sería distinto. Eso creímos.
Apostamos que el Presidente fuera jinete. Que domara la bestia partidaria. Que pusiera al país primero que al partido, la agenda nacional por encima de intereses especiales frecuentemente lesivos a la salud de la república que intenta vanamente saciar a la insaciables plaga partidaria.
Apostamos que la agenda y valores personales del presidente, su sentido de la historia, se impondrían sobre la maquinaria, sabiendo que en caso contrario el quedaría demolido por esta.
Nadie creyó en el PRM, por eso no defraudan a nadie. En Luis si creímos. ¿nos defraudara a todos?
¿Acaso hay que avisarle al presidente donde puede terminar una carreta guiada por un caballo loco como el PRM y con un jinete que dormita acariciado por los cantos de sirenas palaciegos?
La elección de la cámara de cuenta nos dirá claramente si el presidente es jinete o carreta.
Esperemos…
Oremos…
