Tierra arrasada: de Francis Drake (1586) a Danilo Medina (2020)

Francis Drake zarpó de Plymouth (de aquí zarpó el Mayflower) Inglaterra, levanta ancla, desplegando velas que invaden el cielo en busca de gloria y poder, surca el Caribe con sus aguas turquesas, costas vírgenes, apacibles, pero sobre todo prometedoras de riquezas y eternidad.

Se acerca a la temerosa ciudad de Santo Domingo que mira con perplejidad el rugir volcánico por la danza de cañones y pólvora de la flota de Drake.

Drake desembarca en la ciudad, arrastrando consigo una terrible sed de oro .

Su ambición era mayor que sus alforjas.

Ocupa la ciudad, destruye archivos, acervo cultural , bienes, vidas, iglesias, incendia la ciudad y todo lo que se opone a sus planes.

Los ciudadanos aterrados y sin el apoyo del reino español, envían una comisión a negociar con el nuevo dueño de la ciudad. Pactan 25,000 ducados y aceptan que Drake se lleve todo inventario de productos almacenados y cualquier bien o riqueza que quiera..

Drake se lo lleva todo… hasta las campanas de la iglesia.

Drake, permitió a su tripulación que actuara con mas hambre que su líder . .. como plaga que azota todo a su paso… tierra arrasada como misión.

Francis Drake y Danilo Medina, ambos, buscaron riquezas y poder; uno lo hizo con hombría y valor, el otro con escasez de testosterona y sequía de gallardía.

Danilo Medina, el Pirata político atacó con igual fiereza y desparpajo las finanzas públicas, la decencia nacional, el pudor colectivo. La ética y moral fueron convertido en fantasmas de anaquel olvidado. La verdad convertida en cama de prostíbulo.

La voracidad, el desparpajo, la sed de oro se repitieron como hermanos gemelos, separado por casi 500 años.

La tierra arrasada como misión fue repetida.

Se arruinó no solo las arcas nacionales, sino también la dignidad del alma nacional.

Uno fue un pirata confeso, asumido, orgulloso de serlo. El otro un simulador de alma oscura, perversa y obstinado con el poder. Mentir y simular fue tan natural como respirar.

Uno solo buscaba riqueza y era un enemigo conocido, el otro se mimetizó de líder comprometido con la nación, solo para estuprar la confianza de millones de nobles almas que le delegaron ser el conductor de la nave nacional.

Uno tenia valor, peleaba de frente, se arriesgaba. El otro cobarde, subrepticio, se movía como víbora en alfombra de hojas secas; con el veneno del oro público como arma favorita.

Ambos arrasaron todo a su paso. Uno por algunas semanas, el otro durante 8 años.

Uno era inglés… el otro dice ser dominicano.

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