Una definición oportuna
Numerosas fuerzas sociales convienen en la necesidad de producir una alternativa electoral al PRM/FP/PLD. Esas mismas fuerzas albergan – en diferentes formas y medidas- aspiraciones progresistas y las persigue también el mismo fantasma: la desunión y una retahíla de fracasos.
Dado la condición variable del grado de politización a la izquierda de esas fuerzas y dado que son múltiples los temas alrededor de los cuales se define esta politización, la agenda a prevalecer debería considerar el alcance mínimo y no el máximo. Como en la guerra, la velocidad de toda la tropa es igual a la velocidad de su hombre mas lento.
¿Qué hace falta para producir un impacto memorable en términos electorales de cara al 2024?
Producir una tercera opción que muestre desde el principio, en el mismo anuncio de su creación, que tiene músculo, que tiene brújula y que ha recogido las experiencias del pasado.
Dado que se trata de una propuesta ciudadana debe indicar claramente que está abierta a la presentación de propuestas y puede permitirse incluso proponer una o mas personas para encarnar semejante propósito siempre que deje abierta las puertas a otros.
El criterio central debe ser, siempre, mostrar evidencia de que la propuesta ha prendido, tiene vocación y posibilidades de poder, ha sido aceptada y gana adhesiones. El pueblo suele ser eficiente evaluando las posibilidades de un candidato a partir de lo que muestra, lo que dice y lo que hace.
Con todo lo importante que resulta la o las personas propuestas, el discurso, el accionar y la agenda deciden todo lo demás de tal manera que el posicionamiento quede a la derecha de la visión de izquierda y ciertamente a la izquierda de la realidad actual.
El pueblo busca un relevo al derechismo del PRM, al pasado del PLD y a la izquierda tradicional. La agenda debe transitar dentro de estos límites o arriesgarse al ilusionismo de siempre.
El desarrollo de esta agenda política debe tener, saber transmitir y lograr inspirar sentimientos intensos de:
1.- Intransigencia frente a la corrupción pública y privada, pasada y presente.
2.- Control y régimen sobre los poderosos que lo tienen todo y quieren mas.
3.- Defensa de la soberanía, del orden institucional, del Estado de derecho.
